Mac y su contratiempo

Nada más singular que un vecino. Que uno de ellos mate a otro es moneda corriente de nuestros informativos, como lo es que un vecino de ambos diga del criminal inesperado que era una persona de lo más normal. El otro día alguien fue más lejos y dijo en televisión  que el asesino de su escalera le había parecido siempre “un vecino muy natural”. Tras oírlo, me acordé de que morir es ley de la naturaleza y me pregunté si se puede morir con naturalidad si nos mata un vecino natural.
Una ley del régimen de Vichy prohibía a los judíos tener un gato. El de los padres de Christian Boltanski se meó un día  en la alfombre de la terraza de los vecinos. Por la noche, éstos, que eran gente muy educada y gentil, llamaron al timbre y dijeron que o mataban al gato o los denunciaban a la Gestapo, pues sabían que eran judíos.
El infierno son los vecinos.

Enrique Vila-Matas
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