Cirlot

 

jecirlot

Coronado de fuegos me redimo
por entre los espinos de la noche
total que me acompaña desde dentro.

Mis restos se asemejan a las letras
de un alfabeto ignoto de otra edad
perdida entre huracanes y pedruscos.

Ya no queda de plata entre mis ruinas
ni un delgado fragmento de pureza,
ni un rayo que confirme lo que fue.

Flagelado por ascuas me abandono
por entre los estragos del desierto
que va siempre conmigo a todas partes.

Y un ruido de martillos crepitantes
circunda mis descensos en la lenta
persecución que acerca mi final.

Avanzo entre paredes desvariadas,
entre lámparas negras sin sollozos,
por entre pensamientos contrariados.

Me redimo sin nunca redimirme,
sin soñar esperanza ni perdón,
oscurecido por un polvo tétrico.

Perséfone, me olvido de tu voz,
de tus conminaciones oceánicas.
Tu imagen transparente ya no existe.

Juan-Eduardo Cirlot

Orfeo, 1970

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